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1920-39 - Del sertão a la capital


1920

26 de julio: Celso Furtado nace en Pombal, en el sertão paraibano. Su padre, Maurício de Medeiros Furtado, es un joven abogado que, en la tradición de magistrados de la familia, será juez e integrante del Tribunal de Justicia. Su madre, Maria Alice Monteiro, pertenece a una familia de propietarios de tierra. Celso es el segundo de los ocho hijos del matrimonio.
   
1924 Pombal sufre la “inundación del siglo”. Integrantes de la columna Prestes pasan cerca de la ciudad.
   
1927 La familia pasa a residir en la Ciudad de Paraíba, como entonces se llamaba la capital del estado.
   
1930 João Pessoa, presidente de la provincia y candidato a vicepresidente en la lista de Getúlio Vargas, es asesinado en Recife. Su muerte detona la Revolución del 30.
   
1932 Inicio de los estudios secundarios, en el Liceo Paraibano, y en el Liceo Pernambucano, en Recife.
   
1936 Dicta clases de geografía y portugués y dirige cursos nocturnos en escuelas públicas.
   
1939 Llega a Río de Janeiro, pasando a vivir en pensiones en los barrios de Flamengo y Lapa.  


Celso com a familía (1938)


Aluno do Liceu Paraibano (1934)

Nomeação (1937)
 

“Vengo de un mundo que me parecía catastrófico. Pombal es de las ciudades más ásperas del sertão. Región seca, de hombres secos. Cuando era muy chico, miraba por la rendija de la ventana la llegada de los cangaceiros”. (Aventuras de un economista brasileño)

“En 1924, una inundación destruyó el fondo de nuestra casa, donde estaba la cocina. Yo estaba jugando a la pelota cuando me cayó encima una olla de porotos, que me provocó quemaduras. La visión que tuve del mundo durante la infancia estaba signada por dificultades, amarguras”. (Aventuras de un economista brasileño)

“Cuando pasó la Columna Prestes por las cercanías, escuché que los adultos decían que era como una plaga de langostas, que robaban el ganado de los ricos para comer y dejaban, como pago, papeles garabateados. Pocos sabían qué querían aquellos hombres, a quienes se veía como desertores del Ejército comandados por un capitán de 26 años”. (Aventuras de un economista brasileño)

“El gobernador João Pessoa era considerado una especie de santo. Cuando fue asesinado la gente salió a la calle en procesiones. Fue el día 26 de julio de 1930, cuando yo cumplía diez años. Las sirvientas de la casa me llevaron a esas manifestaciones cívicas, que dejaban traslucir la sorda rebelión del pueblo”. (Aventuras de un economista brasileño) 

 





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